viernes, 18 de noviembre de 2011

Una de futbol




Una de futbol.
No pretendo ofender a nadie y comprendo perfectamente las discrepancias de opiniones, pero este es mi blog y en el público lo que me apetece, procurando respetar la integridad de las personas en su religión, ideal político, condición sexual, raza, o género humano.
Si desde la corta edad de cinco añitos te regalan una pelota de futbol , un mini equipaje de tu equipo favorito, te hacen socio de un club futbolístico, y te llevan a todos los partidos, lo normal es que a la edad de veintiuno ya controles el movimiento de la pelota pues por un momento imaginémonos que durante dieciséis añazos nuestros progenitores nos liberan de todas las responsabilidades que deberíamos de tener para convertirnos en una buena persona con valores propios, es decir no ponemos el despertador si no que nos despierten por la mañana, para mientras tanto soñar con el futbol , que al levantarnos después de ducharnos con el champú oficial de nuestro equipo, nos vestimos con el equipaje que nos regalaron , ya a esa temprana hora del día estamos influenciados con el futbol pues nuestro cerebro al despertar es lo primero y único que ha computado después mientras nuestra amantísima madre nos pone los cereales de nuestro equipo nos dice lo guapo que estamos con el equipaje y nos desayunamos en la taza oficial del equipo, a la vez que nuestro padre nos comenta en voz alta las noticias futboleras del periódico, después marchamos al colegio hablando por supuesto de futbol y sin olvidar el preciado balón para el recreo, balón al que por el camino vamos dándole pataditas de una y otra manera , después en clase no escuchamos al profesor que quiere hacer de nosotros alguien en la vida porque ¿para qué? Si nosotros vamos a ser futbolistas y no nos va a hacer falta cultura, educación o respeto porque para eso ya están los hinchas así que nos centramos en pensar en la hora de recreo y en el partidito con los colegas donde procuraremos destacar sobre todo si alguna niña nos está observando porque desde luego ¿a quién no le gustan los vítores? Al salir del colegio y regresar a casa cón cierta emoción salimos corriendo a contarle a nuestros progenitores el partidazo que hemos jugado y después de comer, corriendo a la calle a jugar al futbol claro esta y seguimos con el balón hasta altas horas en las que nuestra madre nos llama para cenar y acostarnos no sin antes ver en resumen de los partidos en televisión para después ponernos el pijama de nuestro equipo y como era de esperar dormiremos en una cama a juego con nuestro equipo.
Con este ritmo de vida lo más normales que este niño al llegar a los veintiún años no tenga ni la mas mínima cultura, valores morales y otro sin fin de importantes aspectos que nos convierten en personas dignas de una vida que se nos a otorgado, pero eso si serán un jugador explendido, una autentica maravilla que aparte de jugar será el ídolo de todos con su cara en todos los medios informativos, harán camisas con su nombre, lo usaran en spots publicitarios e incluso haremos cola en un hotel para intentar infructuosamente que nos firme un autógrafo mientras pasa al lado nuestro con guardaespaldas y una mirada de desprecio hacia nosotros si es que se digna mirarnos y todo por haber estado toda su vida haciendo lo que le gusta mientras nosotros que nos esforzamos desde el principio de nuestra vida, tengamos que acampar en las puerta de los estadios para comprar un abono o una entrada a unos precios desorbitantes, para que tanto ellos como los directivos puedan tener ese tren de vida que les permite tener un Ferrari y una actitud despótica hacia nosotros que somos los que les pagamos (bueno yo no ) ese estatus, pero eso si me pregunto si te pegas haciendo dieciséis años lo mismo libre de toda responsabilidad y con el apoyo de tus seres queridos ¿ no es normal acabar dominándolo? Porque si después de todo ese tiempo haciendo solo eso, por fuerza tienes que ser el mejor y si no es así es que no vales para nada, si no pensadlo bien casi una cuarta parte de tu vida haciendo lo mismo y ¿aun así eres un manta? y otra pregunta es ¿realmente esos hombres valen tanto como se paga por ellos? O ¿por qué son mejores que nosotros? Y¿ si cobrasen lo mismo que un mecánico, un peón, un panadero? ¿los precios de las entradas, abonos, partidos del plus? ¿Serian más baratos? ¿No estarían al alcance de todos? ¿No tendrían ellos una actitud más humilde? O es que en esta sociedad ellos son más importantes que un médico que le salva la vida a tu hijo, a tu madre, a tu mujer, acaso ¿son más importantes que el mendigo que nos pide en la calle? ¿O que el perro que aparece muerto en una carretera y que nadie se molesta en apartar?
Todos los seres de este planeta somos iguales y cada uno sirve para una cosa unos son carpinteros y hacen muebles, otros son futbolistas y juegan al futbol, otros son animales y tienen sus diferentes cometidos, pero ninguno vale más que otro ni a nivel financiero, ni moral...
Escrito por: Ángelo Reforzo.

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