martes, 22 de noviembre de 2011

Una de maldad

Existen muchas maneras de representar la maldad pero ¿Quién está en posesión de la verdad?
Lo cierto es que todos tenemos nuestra particular idea de lo que es la maldad y de quienes son los malvados y la realidad es que este tipo de análisis lo hacemos siempre excluyéndonos a nosotros mismos, cualquiera puede ser malvado y sin corazón y digo cualquiera menos nosotros mismos, un hombre que mato a su vecino, un ladrón que robo en algún sitio, un político corrupto, y un sinfín personajes y de posibilidades pueden hacernos pensar en la cantidad de malvados que a diario nos rodean según nuestro criterio, pero también es verdad que prejuzgamos a la gente según lo que nos han dicho o hemos oído por los medios de comunicación los cuales por cierto una gran mayoría de veces actúan con sensacionalismo pues su popularidad depende de ese sensacionalismo , de atraparnos en esa vorágine mediática y hacernos pensar que la noticia que están dando es exactamente como la están dando, en los casos de que el comunicante sea el de a pie el que a diario nos encontramos en la calle, cuando es un medio de comunicación mediático solo tienen que decir casi imperceptiblemente la palabra “el supuesto” y así no se pillan las manos, y así nosotros que “supuestamente” somos buenos los creemos a pies juntillas y en consecuencia juzgamos y condenamos a personas de nuestro entorno a las que aunque exculpen nunca más les quitaremos el ojo .
Pero la maldad va mucho mas allá de lo que pensamos y si no fíjense bien como cuando hay un accidente en carretera aun habiendo médicos, policías y demás personal cualificado las personas “supuestamente” buenas corren para no perderse detalle y se quedan hasta el final y como además les supo a poco tan terrible experiencia lo primero que hacen es ir a contárselo a algún conocido, como para saborear por segunda vez algo que deberían olvidar o mejor no haber visto, cuando televisan una guerra en la que no podemos hacer nada subimos el volumen , una noticia de malos tratos, o de un secuestro siempre son situaciones en las que no podemos ayudar y sin embargo queremos regocijarnos viéndolas o escuchándolas y ahora la pregunta es ¿Quién es el malvado sádico que saborea este tipo de situaciones? Claro que siempre estará el que diga “no es lo mismo” pues yo digo que tiene razón no es lo mismo, es peor porque las personas que no actúan físicamente en maldades palpables pero gozan viéndolas y se excusan diciendo cosas como “que horror” o “yo eso no lo haría jamás” además de sádicos y morbosos son mentirosos hasta con ellos mismos pues no solo son cobardes para actuar con malevolencia sino que además viven reciclando los horribles actos malvados de los demás y eso si que es “MALDAD”.
Yo desde aquí insto a todos a que cambiemos de actitud que en vez de correr para ver un accidente corramos para ayudar a una persona mayor a cruzar la carretera o a cargar con sus bolsas, que en los pasos de peatón paremos para dejar cruzar a las personas, que donemos sangre, que nos alegremos de los descubrimientos de nuevas vacunas, que evitemos ese macarrismo que no nos lleva si no a malos momentos, que amemos a nuestro entorno y a las personas que lo confortan sin importar condición sexual, raza, credo o aspecto, intentemos exhalar el último aliento de maldad que llevamos dentro y si aun así no lo conseguimos por lo menos sabremos que lo hemos intentado.

Angelo Reforzo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario